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VEN, BAHÍA ES UNA FIESTA Y TAMBIÉN UN FUNERAL

  • ENTRELINEAS en la Copa América, Yalis Fontes desde San Salvador de Bahía
VEN, BAHÍA ES UNA FIESTA Y TAMBIÉN UN FUNERAL
Foto:Yalis Fontes

 

 

 

Como un rito ya fijado, guardo la acreditación de Conmebol que me acompaña desde hace dos semanas en un lugar prefijado en el bolso.

 

 

Es la hora de la partida.

 

Luego del vuelo hasta Porto Alegre, me subo a un TTL y a bordo de ese bus, mientras todos duermen, yo disfruto de su comodidad y termino este articulo.

 

 

Dejé atrás a San Salvador de  Bahía, una ciudad increíble, que podemos amar u odiar, pero que jamás le será indiferente al quien tenga la oportunidad de caminar por sus calles, entre tanta pura belleza y descarnada miseria.

 

 

“Ven, Bahía te espera, es una fiesta y también un funeral”, invita Jorge Amado en su libro “Bahía de todos los Santos”, guía excluyente para cualquier visitante de la ciudad.

 

 

Es una tierra de mezclas, misturas, combinaciones.

 

 

En pleno mediodía, mientras Gersón, un guía en la entrada del Centro Histórico, me habla de las bellezas de su ciudad, a su espalda duermen dos maltrechos ciudadanos de la calle.

 

 

Una hora después, estamos con Fernando, Gabriel , dos fernandinos seguidores de la celeste con  Mariana, la hija del entrañable Bayano Rodriguez Benitez, disfrutando un almuerzo en un lugar de meridiana belleza: frente al Farol de la Barra,  con el agua color esmeralda al otro lado de la orla.

 

 

En un instante, se nos aparece otro mendigo, de lastimoso aspecto, con la vida marcada como tajos en la cara.

Con sonidos guturales inentendibles, pide comida por las mesas.

Cuando obtiene lo quiere, se tira en el piso a comer con la mano, desde arroz a porotos.

 

 

Esa noche cenamos en el famoso Acarajé de Dinha, manjar bahiano, y a metros del bullicio, duerme plácidamente otro, en medio de la vereda, entre harapos, descalzo, asomándose en sus talones costrados su vago caminar por las calles.

 

 

Y todos conviven, ya establecidos, alineados, aceptados unos a otros, en esta ciudad.

 

 

Bahía, orgullosa primera capital del país, es tierra de fusión de razas y costumbres, de multiplicidad cultural.

 

 

Y de una altísimo sincretismo cultural y religioso.

 

En el Pelourinho , caminar por sus empinadas calles, donde dicen que en los días de lluvia todavía se ve correr la sangre derramada por los esclavos torturados , es seguro encontrarse con una ceremonia religiosa de Candomblé.

 

 

Mientras santigua con racimos,agua y arroz a los que se les cruzan, el “Pae” André me dedica unos minutos y me explica sobre el Axé y me enseña quien es Exu, orixá a quien hay que derramar y dedicarle el primer trago que uno se sirva en la ciudad, para que todo salga bien y evitar que , traviesamente,puedan ocurrirte inconvenientes insólitos en la estadía.

 

 

A pocos metros, en la imponente Catedral Basílica de San Salvador  , el sacerdote termina de celebrar su Misa.

 

Al salir, los fieles se entrecruzan con el candomblé.

 

 

El mover del capoeira, el sonar de unos aprendices de Olodum, las Bahianas posando a 10 reales la foto, el rico olor de las comidas y el aceite dendé, las cervezas, el calor y el color, el sol y la lluvia, los turistas sacando fotos y niños comprando arroz para el almuerzo,las cintas en las muñecas,el mar maravilloso y personajes de ficción,  todo se mezcla, todo se confunde.

 

Y entre todo eso, te atrapa, te seduce.

 

Brasil. otra vez destino de ENTRELINEAS.

 

Esta vez le tocó a Bahía, la tierra donde la magia hace parte de lo cotidiano.

 

Como siempre, valió la pena.

 

 

 

 

LA FOTO TIENE QUE SALIR

 

-“Hola amigazo”, me saluda al ingresar al Centro de Prensa del Arena Fonte Nova, Fernando”Gallego” Gonzalez, el fotógrafo de Tenfield.

 

-“¿Los acompañantes?¿Te dejaron solo?”, me dice por Victor y el Coruja.

 

-“Si, hoy solo , que se va ha hacer”, respondo, sin saber que tres horas después, Perú nos dejaba afuera.

 

El “Gallego” se ríe y continua con los suyo.

 

Al rato se le aparece Gerardo Perez, de El País.

 

El “Gallego” es una verdadera leyenda en el mundo del fútbol mundial, reconocido y hasta venerado por todos, doy fe.

 

Lo he visto manejar situaciones con los organizadores de diferentes Torneos continentales con una tranquilidad y sapiencia envidiable, sabedor de todos los secretos de la profesión.

 

Desde lo del dedo de Jara con Cavani tenemos pactada una nota,ya habrá tiempo.

 

Un gran tipo y siempre a la orden. Un verdadero fenómeno.

 

 

Frente a mi, tengo otros tres.

 

Dos hombres y una mujer.

 

Hablan entre ellos -“Tu sigue al que patea, yo al que tiene el balón”.

 

Ella tiene una calavera tatuada en el brazo izquierdo más otros dos que no distingo, que le ocupa toda su extremidad.

 

Se me ocurre que es lo primero que ve cuando aprieta el click…que se yo.

 

Son de la Agencia Reuters.

 

Sus cámaras son descomunales, seguramente de varios miles de dolares.

 

Un mundo aparte el de los fotógrafos.

 

Al rato un organizador da instrucciones en portugués.

 

Uno le avisa-“En español, no hay ninguno de nosotros que hable en portugués, amigo”.

 

-“Bien”, dice el hombre, y prosigue en un perfecto castellano.

 

 

-“Tenemos un lugar asignado a cada uno, no se pueden cambiar en el entretiempo. Si hay penales , no salgan del lugar, la organización reorganizará sus lugares…”, explica, entre varios detalles más.

 

 

Allá salen, tranquilos, con sus chalecos amarillos que los distinguen y sus herramientas envueltas por la lluvia, que viene y que va.

 

 

Una raza aparte.

 

La de la sensibilidad gráfica.

 

No es para cualquiera.

 

La foto tiene que salir.