EL PASO DEL TIEMPO HACIA LA 4TA EDAD…Y ALGÚN SINSABOR (Por el Psicólogo Osvaldo Graña)

Columnista invitado Psicólogo Osvaldo Graña Tejera

EL PASO DEL TIEMPO HACIA LA 4TA EDAD…Y ALGÚN SINSABOR.
ES UN SOPLO LA VIDA,… cantaría Gardel, y complementa Heredia con “NOS VAMOS PONIENDO VIEJOS, NO HAY REMEDIO A ESTA VERDAD…y tercia Picasso diciendo “CUANDO ME DICEN QUE SOY DEMASIADO VIEJO PARA HACER UNA COSA, PROCURO HACERLA ENSEGUIDA”…

Y el extravagante Dalí replica “MUCHAS PERSONAS NO CUMPLEN LOS 80 PORQUE INTENTAN DEMASIADO TIEMPO QUEDARSE EN LOS 40…

Y un sosegado I. Bergman expresa que “ENVEJECER ES COMO ESCALAR UNA MONTAÑA, MIENTRAS SE SUBE LAS FUERZAS DISMINUYEN, PERO LA MIRADA ES MÁS LIBRE, LA VISTA ES MÁS AMPLIA Y SERENA”


La sociedad occidental contemporánea ha ido creando “guarderías” (incluidos escuela y liceo de 8 o 9 horas) para los niños-adolescentes, y para los adultos mayores (de 3era, 4ta y 5ta edad).


Mirar el paso de la vida desde una casa de salud o un residencial cambia la perspectiva del tiempo y del espacio.

Es una realidad que ha ido creciendo junto con la expectativa de vida y las familias multiempleo.

Esos residenciales y casa de salud se convierten por la vía de los hechos en guarderías, o peor aún, en depósitos de ese tramo último de la vida posible.


Lo constatable en muchos de esos lugares es que las personas responsables –más allá de su buena voluntad – no tienen la preparación requerida, y menos aún el personal contratado para el cuidado de las personas residentes.


A pocos se les ocurriría mandar a sus hijos a un centro educativo donde los encargados no tengan la formación y la certificación correspondiente.

Paradójico, pero cuando los familiares deciden llevar al anciano a uno de esos lugares, no está en primer lugar la exigencia de la certificación correspondiente.

La “exigencia” –lo he escuchado decenas de veces- es que sea un lugar limpio y lo traten bien.


Esta situación inédita que vivimos y que nos llevará hacia una nueva Realidad –y no nueva normalidad-, ha puesto sobre el tapete a esos lugares que crecen como hongos (porque son “rentables”, dando mínimos servicios y magras pagas a sus empleados).


Es una buena cosa poner la lupa sobre esos lugares, ayudándoles el Estado a transformarlos bajo estrictas medidas de calidad y seguridad, para que los que miran o contemplan su existencia en la 3era, 4ta o 5ta etapa, sientan que su vida vale la pena vivirla, para que su mirada sea libre, amplia y serena.

¿QUÉ VA DEJANDO DE POSITIVO ESTA PANDEMIA?


No para todos es aplicable el refrán de que no hay mal que por bien no venga, pero ante la adversidad siempre podremos medir nuestras fuerza, conocernos en aristas impensadas, ver la luz a través de la estrecha grieta.
Hoy es un momento de constricción, retracción, limitación de movimiento, extremada precaución y vida “hogareña” para la gran mayoría.


Un positivo: es la desaceleración en el planeta, en todo el sentido de la palabra.

Sabemos, por ejemplo, que a mayor velocidad alcancemos en un vehículo, se produce una visión de túnel, es decir se estrecha la mirada a un punto, y por tanto nos perdemos el paisaje a los laterales.

Si tomáramos esa imagen para todas las áreas de nuestra vida, es probable que hoy estemos contemplando lo que tenemos alrededor porque estamos detenidos o vamos muy lento.


Dos positivo: el concepto y la idea de muerte se ha instalado en todos los discursos y en todas las franjas etarias.

Nos pone a todos ante la inevitable finitud, a la fragilidad intrínseca que tenemos y nos aleja de que el dios tecnológico lo resuelve y nos ilusiona con ser inmortales.

La muerte como final del ciclo, nos pone por delante que vivir es más que vivir apurado, consumiendo y alejado de los afectos porque el tiempo nunca nos alcanza.

Ahora nos puede alcanzar un microbio y ya no hay tiempo que valga, ni dinero que lo detenga.


Tres positivo: siempre se nos ha enseñado que vamos avanzando, evolucionando, que vivimos y somos esencialmente mejores que los antepasados de otros siglos.

Sin embargo este enorme espejo mundial que tenemos por delante, nos devuelve una imagen que en nada nos diferencia a los trogloditas, a los griegos, a los romanos, a los medievales ni a los renacentistas, porque si bien hemos acumulado conocimiento y tecnología, con conciencia o sin ella la vamos usando contra nosotros mismos, y contra el mundo en general.


Cuatro positivo: esta parada de carro de un microbio, nos hace agachar la cabeza, mostrar humildad, bajar del pedestal y omnipotencia.

Parafraseando al Principito de que lo esencial es invisible a los ojos, diríamos que ese bicho que no vemos, nos ha hecho tomar conciencia de otras cosas esenciales que por ir acelerados no veíamos y aún no vemos.


Quinto positivo: la incertidumbre individual y colectiva nos aleja de las certezas fundamentalistas que la mayoría podíamos estar sosteniendo.

Por supuesto que la incertidumbre es inquietante, angustiante, pero aproxima a la persona a la necesaria modestia y lo aleja de la arrogancia.


Sexto positivo: al sacarnos de la zona de confort y ponernos ante la incertidumbre más radical, y estar acorralados, puede surgir en nosotros esa epifanía que nos revela lo importante, lo esencial, y desde ese punto surgir pensamientos y acciones creativas que nos sobrepongan al momento presente, y nos de mejores herramientas para enfrentar lo que viene.

EL EFECTO DE UNA MARIPOSA CON CORONA.


Proverbio chino: «el leve aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo»


Nunca mejor aplicado y entendido dicho proverbio, cuando estamos envueltos en el Efecto Mariposa, que es un concepto de Lorenz, surgido para explicar los comportamientos caóticos en sistemas inestables como son los estados meteorológicos.

Estas formulaciones son parte de la teoría del caos, donde en sistemas inestables, hacen que pequeñas variaciones en el sistema, se puedan expresar en esa metáfora: el aleteo de una mariposa puede producir un tornado al otro lado del mundo.


Hoy más que nunca vamos tomando conciencia de lo interconectado que estamos, dejando cada vez más a un lado el regionalismo, y hasta lo provinciano, para darnos cuenta que la acción individual puede producir un efecto superlativo.

Ahora nos focalizamos en el virus, pero podemos aprovechar a extrapolar y mirar el efecto mariposa en la contaminación: esa bolsa que dejo tirada en la playa es el aleteo de una mariposa que va produciendo, por ejemplo un “continente” de plástico en el Océano Pacifico Norte, que según estimaciones es 7 veces más grande que España.


Por el efecto Mariposa, en un mercado de China una persona se contagia y por ese efecto que recorre el mundo, hoy nos vemos la mayoría confinados en nuestras casas, cambiando radicalmente nuestras rutinas, con mayor o menor temor de ser alcanzados por el virus, y con menor o mayor angustia por el futuro inmediato y mediato respecto a la autonomía económica que tendremos.


Sin duda estamos todos en un momento bisagra, de inflexión planetaria en la que nada será igual ni parecido a lo que veníamos viendo y viviendo. Este caos, que arranca en China, como una estructura disipativa, producirá un nuevo equilibrio relativo en el sistema.

No sabemos en cuanto tiempo ocurrirá, pero seguro ocurrirá.

Mientras se desplegaran iniciativas individuales y colectivas, acciones solidarias y despliegues creativos jamás vistos.

El otro día se creó el respirador charrúa impulsados por el Dr Canesa, que podría resultar fundamental ante la falta de los mismos ante el posible incremento de personas en CTI por la epidemia.


Para contrarrestar el efecto Mariposa que estamos inmersos hoy, se requiere la mayor calma, reflexión, pensar juntos con aquellos más cercanos, establecer alianzas estratégicas, cooperación; de lo contrario no lograremos compensar la inestabilidad del sistema más general en el que estamos incluidos y la sensación de caos nos podrá paralizar, angustiar y en algún caso renunciar, bajar los brazos ante la incertidumbre y escenarios apocalípticos, que muchas veces los medios de comunicación y las redes sociales amplifican.

El caos y orden son complementarios y siempre habrá una luz al final del turbulento túnel.

LA POBLACIÓN GENERAL SIN NORTE, Y EL CORONA RUMBO AL SUR.(21 de marzo)

A partir de hoy nuestra página se enriquece al contar con un columnista invitado: el Psicólogo Osvaldo Graña.

Lo invitamos porque queríamos contar con su visión en estos momentos tan especiales que vivimos, de tanta incertidumbre, de aprendizaje, de descubrimientos.

Por suerte aceptó.

Su pluma y mirada aguda nos invita a reflexionar.

A disfrutarlo.

LA POBLACIÓN GENERAL SIN NORTE, Y EL CORONA RUMBO AL SUR.


No recuerdo si alguna película de ciencia ficción había manejado tal escenario.


La sensación general en infinidad de conversaciones es que, esto inédito mundial y nacional, deja vetustas algunas construcciones y clasificaciones mentales acerca de las cosas y las personas.

Desarma y desnaturaliza cuestiones que se nos antojan naturales pero que en realidad nos las impusieron por la natural socialización.

No salude con besos ni mano, manténganse en sus casas, no se aglomeren, mantengan la distancia física, lavase obsesiva y compulsivamente las manos, no toque pestillos, pasamanos, etc y por tanto desarrolle funcionalmente una fobia de contacto.

Este aislamiento social real genera agobio, temor por la incertidumbre de hasta cuando, y luego lo que ya se ve caer en cascada, la pérdida de puestos de trabajo con la consecuente precarización socioeconómica, que siempre va afectar la autoestima y en muchos casos su básica dignidad.


Si bien siempre el futuro es incierto, creemos tener la sensación de controlarlo un poquito en base a nuestro sistema de creencias individual y colectivo, y muchos pueden aferrarse a las medidas de “certidumbre” que tome el gobierno de turno, esté en medio de una crisis o no.


El sociólogo J Duvignaud escribía allá por la década del 70, en momentos de inflexión de la sociedad de aquel entonces, y se refería a la palabra anomia en el sentido que una sociedad que pasa de una cualidad a otra, va a tener manifestaciones inclasificables, y es estar como anclados en una esclusa.


Es decir aún no tenemos las palabras, los significados, las categorías para clasificar lo que estamos viviendo y menos aún el futuro mediato.

Eso genera angustia, a veces paralización, pero otras veces incentiva la creatividad y el ingenio para entender el momento que transitamos, para tratar de entender de por qué el globo terráqueo está paralizado por un virus, que en términos relativos va teniendo menos muertos que otros virus que circulan por el mundo.


En estos días de manera simplona se introdujo un verbo: carmelear, para referirse a la actitud trasgresora de una mujer de alto perfil, pero quizás esto encierre un aspecto más profundo que lo representado en esta Sra – de clase alta y se supone ilustrada- que nos lleve a cuestionar y no naturalizar, que no siempre los más ilustrados son los más valientes ni responsables, y que estar informado no es lo mismo que ser educado, así haya ido a Harvard, a Salamanca o al liceo francés.

Osvaldo Graña Tejera

Psicólogo Clínico .

Asistencia en ámbito privado y público

( Rap-ASSE Montevideo).


Asistencia a adolescentes, adultos y parejas.

Orientación a padres.


Consultorio en ciudad de Rocha y Montevideo.