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  • Uruguay -
  • Jueves - 22 Nov 2018
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ESCALA MADRID, RUMBO A RUSIA

  • Yalis Fontes desde Madrid, España, para ENTRELINEAS
ESCALA MADRID, RUMBO A RUSIA
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ESCALA MADRID, RUMBO A RUSIA

(Por Yalis Fontes, desde Madrid, para ENTRELINEAS)

El Iberia, lleno de uruguayos, se eleva , atraviesa las nubes y la furiosa tormenta que asolaba al paisito  rápidamente queda abajo , dándole lugar al cielo celeste.

De golpe, el sol me da en la cara.

Ahí caigo en la cuenta.

La larga espera terminó.

La atmósfera del Mundial ya nos envuelve.

En el avión los cánticos resuenan como en la tribuna, motivando el asomo sorprendido de las azafatas.

A todos nos une la pasión, la ilusión y los colores.

En el mapa que aparece en la pantalla, veo como la nave besa Recife y en  la noche cruza a España, buscando África para meterse a Madrid.

Allá voy, de la mano del periodismo peregrinando a otro Mundial, cumpliendo un porfiado sueño.

“Privilegio buscado”, me dijo días atrás el Bayano Jorge Rodriguez Benitez, sabedor del esfuerzo para llegar a Rusia.

Mis más cercanos también lo saben, y algunos me soportaron por meses esa vigilia.

Mis queridos afectos, esos que atesoro más allá de distancias y tiempos, son pieza esencial en este mosaico.

Igual que cada uno de ustedes, queridos lectores.

Cuando amanece el día acá en el viejo continente, noche allá, y las primeras luces de Madrid se desperezan , estoy en un Hotel, tumbándome de sueño, escribiendo.

Pero sabiendo, como siempre, que vale la pena.

ROCHENSES

A varios crucé en el Aeropuerto, y luego compartimos el vuelo.

Además de Alem Gutierrez, uno de los “parceiros” del viaje,encontré al Dr Gustavo Cal acompañado de Germán Graña, a Rolando Ball de La Paloma, a Alberto Rocca, Niber Perez y el popular Juan Carlos “Coruja” Cuartino.

Mientras Rocca dormía (“de las 12 horas del vuelo durmió 13”,me  dice luego uno de ellos), con Perez ,Cuartino y Gutierrez armamos una soberbia tertulia de horas en un espacio libre del avión.

Ahí, las anécdotas de los dos primeros arrancaron sonoras carcajadas hasta que uno de los pasajeros, ajeno a esas conversas, respetuosamente pidió que nos calláramos, porque no dejábamos dormir a nadie.

Claro, el no supo la historia, contada por el propio Coruja, cuando en su silla de ruedas de otros tiempos, se fue escaleras abajo sin control, impulsado por una mala maniobra de Niver…-“lo único que falta es que te calientes !”, le dijo en ese entonces al Coruja, que colgado desesperadamente de los pasamanos del edificio, veía como la silla se destrozaba luego de dar contra la pared al final de la escalera.

Al bajar en el imponente Aeropuerto Barajas, coincidimos que por lo estruendosa de la conversa, si viajábamos en un bus, nos bajaban.

Ellos siguieron rumbo ya a Moscú.

Nosotros, en primera escala, paramos acá en Madrid.

Mañana será otro día, cuando pisemos Rusia, seguramente cargado de emociones.

A ustedes desde allá, gracias de nuevo por acompañarnos y ser parte de la historia.